Sobre mí
Nací, me crié y vivo en Jardines del Hipódromo, Montevideo. Es un barrio al que quiero profundamente y del que conozco cada rincón: sus vecinos, sus problemas, sus virtudes, sus ruidos, sus olores, sus riesgos y también su enorme capacidad de salir adelante. No hablo del barrio desde afuera ni desde un escritorio. Hablo desde la vida real, desde haberlo caminado siempre y desde seguir siendo parte de él.

Desde muy chico estuve muy vinculado al fútbol. Jugué en la categoría Abejitas de Nacional, luego en C.C. Fénix, Huracán Villegas y terminé mi etapa de baby fútbol en 7 Estrellas. Estudié en el Colegio Santo Tomás de Aquino hasta cuarto año, terminé Primaria en la Escuela Egipto N.º 182 y cursé Secundaria en el Liceo N.º 19.
Tuve una niñez y una adolescencia felices. Vengo de una familia muy unida, de esas que enseñan con el ejemplo, con el trabajo y con la presencia. Vivo en pareja, tengo una hija, una hermana y una sobrina hermosa. Mis padres, ya grandes, siguen siendo un orgullo para mí y, por suerte, se los puede ver con salud y alegría.
Mi vida laboral fue la de muchísimos uruguayos: trabajar, rebuscársela, emprender, equivocarse, volver a empezar y seguir. De joven hice de todo. Entre otras cosas, armaba jardines y vendía morrones y huevos en la feria. A los 18 años, junto a un compañero de escuela, emprendimos una fábrica de herrajes. Arrancamos con una fuerza enorme y llegamos a tener 14 empleados, pero la falta de experiencia, el peso de los costos, la carga del Estado y la propia estructura de la empresa terminaron superándonos. Fue un golpe duro, pero también una gran escuela.
Después trabajé como repartidor de productos panificados y, en 1996, me recibí de árbitro de fútbol de la AUF. Más adelante compré una participación en una cooperativa de taxis, actividad que me acompañó durante más de 20 años, aunque no de forma continua. Todo ese recorrido me dio algo que no se aprende en los discursos: conocer de cerca la realidad del trabajador, del pequeño emprendedor, del que arriesga, del que paga impuestos, del que pelea todos los días para sostener a su familia y no encuentra del otro lado un Estado que lo ayude, sino muchas veces un Estado que lo castiga.
En 2007 conocí al entonces presidente del LATU, Ing. Ruperto Long, a quien vi como un hombre de bien y digno de confianza. En ese mismo tiempo conocí también al entonces candidato a la Presidencia, Dr. Jorge Larrañaga, quien despertó en mí un interés profundo por la política. Fue, después de mis padres, una de las figuras de liderazgo que más me marcó. En ese momento sentí que mi vida debía tomar ese rumbo y empecé a soñar con aportar algo desde la acción política.
Por eso, en las elecciones de 2009, junto a un grupo de amigos, tomamos la decisión de presentarnos en la Corte Electoral y formar nuestra propia agrupación política para apoyar la candidatura de Jorge Larrañaga a la Presidencia y de Ruperto Long al Senado. Así nació la Lista 474. Para ser nuestra primera experiencia con lista propia, no nos fue mal, aunque no alcanzamos el objetivo principal de aquel momento, que era el Municipio F.
En 2014 volvimos a presentarnos, otra vez con la Lista 474, esta vez apoyando al entonces diputado Jorge Gandini, luego de que Ruperto Long decidiera acompañar la candidatura de Luis Lacalle Pou. En mayo fui electo Concejal Municipal del Municipio F, cargo honorario que desempeñé entre 2015 y 2019.
Ese período fue una experiencia muy importante para mí, porque me permitió dar peleas concretas contra injusticias que todavía siguen vigentes y que, en muchos casos, se agravaron. Una de ellas fue la situación de comerciantes pequeños y medianos, monotributistas y familias enteras que viven de un kiosco, un almacén o un pequeño negocio de barrio, y que muchas veces eran castigados con multas impagables, muchas de ellas originadas en la mala gestión del propio Estado. Siempre sostuve que no se puede seguir asfixiando al que trabaja, al que intenta emprender y al que quiere salir adelante, mientras el aparato público crece sin freno y sin responsabilidad. Muchos vecinos todavía recuerdan mis planteos al entonces intendente Ing. Daniel Martínez en el Cabildo del Municipio F, en 2018, en la Escuela de Policía.
Me uní a Cabildo Abierto en septiembre de 2022 por su lucha constitucional y los valores de la familia. En 2025 fui electo Diputado suplente por dicho partido. En septiembre de 2025 renuncié por apoyar malas decisiones y gastos innecesarios del gobierno, pero ya con la idea de fundar un nuevo Partido.
Creo sinceramente que Uruguay necesita un cambio drástico. Necesita un Estado más chico, menos costoso, más eficiente y con reglas claras. Necesita menos impunidad para la clase política, menos acomodo, menos despilfarro y más respeto por el esfuerzo de la gente. Necesita representantes que entiendan que el dinero público no es de ellos, sino de cada uruguayo que trabaja, produce, paga impuestos y sostiene este país.
Con ese espíritu nació Valores Republicanos: como una herramienta política para defender principios, para decir lo que muchos piensan y para pelear por un Uruguay con más responsabilidad, más honestidad, más orden y menos privilegios. Una bandera que estamos dispuestos a defender sin negociar nuestros valores.

